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Estudio Arte Nova Music Lab - Bogotá (Colombia)

Terminó el primer trimestre de 2.018 y la Industria Musical continúa mostrando una tendencia clarísima hacia el predominio del streaming como medio de consumo musical preferido. Este le ha dado la oportunidad, a todo género y artista, de poner a disposición de millones de personas su música y conectarlos fácilmente con su audiencia.


IFPI - Informe 2.017 Industria Musical

El streaming es la clave y el motor para el crecimiento sostenible de la Industria, un mercado emergente con US$7.8 billones de ingresos en 2.106, un segmento que representa un 50% del ingreso total por ventas en música.


La palabra clave es Transformación. Hemos pasado de lo físico a lo digital, del download al streaming y es necesario adaptarse al nuevo modelo de negocio. Este es el mayor reto actual de todo artista.


La Industria Musical reportó en los últimos tres años un crecimiento modesto en sus Ingresos, que por 15 años (1.999 a 2.014) sufrió el mayor declive jamás imaginado (40%). Modesto, si, pero en últimas un crecimiento.


El resurgimiento del Vinilo, el nuevo fenómeno digital Musica.ly, más de 100 millones de suscriptores pagos en plataformas digitales muestran que los fans se han reenganchado de diferentes maneras y que las disqueras han participado activamente en dar acceso a más de 40 millones de canciones a través de estos canales de distribución. Se ha dejado de “pelear contra la corriente” y estamos empezando a fluir con ella.


Algunas aplicaciones en Música para dispositivos móbiles

Así como el mercado digital sigue creciendo, así mismo crecen las oportunidades para los fans y artistas. Lejos de frenar su desarrollo, la Industria sigue evolucionando, innovando y creando nuevos medios de distribución, aplicaciones para móviles o carros, equipos electrónicos que permiten una comunicación más directa y rápida.


Parlante Inteligente de Amazon

La Industria está entrando en la era de la Inteligencia Artificial y Asistencia Inteligente: Parlantes inteligentes y asistentes virtuales están redirigiendo el mercado. Dejaremos de estar inclinados hacia nuestras pantallas de celulares y buscaremos con nuestra voz agilizar todos los procesos.


Una encuesta de Adobe Analytics revela que la actividad más común en los equipos electrónicos con asistencia de voz es la búsqueda y reproducción de música, lo que confirma esta realidad.


Ahora la gente consume música así: Para Trabajar, Mientras Comes, Para Relajarse, Para Bailar, Para Dormir, Buenos días, Trasnochando, Impulso Creativo, Concentración Perfecta y la lista sigue y sigue. Lo anterior supone un reto para las disqueras y artistas: poner tags a todo su catálogo para que la gente que utiliza estos asistentes inteligentes y busca de diferentes maneras, pueda encontrarla. A esto le llamamos nueva interacción musical o personalización de la música. Y no solo hay que poner tags por actividad o “mood” sino también en diferentes idiomas… el reto es entonces grande.

Spotify - Algunas opciones de búsqueda

Por otro lado, los músicos aún no han encontrado la manera de obtener la remuneración justa en este moderno modelo digital. Esto es lo que en el lenguaje de Music Business llamamos “value gap” o brecha de valor, que básicamente apela a que el dinero que le correspondería recibir al artista es muy poco en relación al que debería. Se ha dirigido entonces la atención hacia plataformas de servicios de “upload” como Youtube, ya que claramente no tienen una política justa de licenciamiento de la música. Mientras estos intermediarios y distribuidores de música se llenan los bolsillos a los creadores de música no les llega lo justo.


En la medida en que se ha puesto en conocimiento de diferentes organizaciones, principalmente europeas, este “gap” se ha hecho necesaria y evidente la necesidad de crear nueva legislación que reverse y redireccione el ingreso de manera justa y organizada. Pero aún estamos “crudos” en este aspecto y se sigue la lucha para que los derechos de los artistas sean tenidos en cuenta de manera global en el mundo digital.


Ahora… los retos no terminan ahí. Cuando creíamos que ya habíamos visto lo peor de la piratería musical en el mundo surge el “stream ripping”, que es en resumen obtener gratis e ilegalmente una canción de una plataforma de streaming, a través de distintos programas y bajarla de manera permanente al computador. Algo así como lo que significó en otra época Limewire o Napster.


Todo esto nos hace reflexionar sobre nuestro papel en este nuevo y evolucionado entorno musical digital. Como músico, como productor(a) musical, como disquera, como manager, como abogado(a), como sociedad de autores y compositores, como docentes de escuelas de música y producción musical, cuál es nuestro aporte para garantizar la sostenibilidad de la Industria y sobre todo la justa distribución de los ingresos musicales digitales hacia aquellos que la crean e invierten en ella.


A pesar de todos los obstáculos y dificultades creo yo que estamos viviendo el inicio de un punto de inflexión muy importante en la Industria Musical. En cinco años el panorama será otro, ser espectador y partícipe de estos cambios es un privilegio. Prepararnos, adaptarnos, comprender, aceptar y asumir los retos actuales será clave para cada uno de nosotros, desde cualquier área de la Industria en que nos encontremos.


Ma. Victoria Niño

MBA Universidad de los Andes / Manchester Business School

Dir. Administrativa y Financiera / Docente Music Business

Arte Nova Music Lab - Ingeson Estudios

www.artenovamusiclab.com


Fuentes: Global Music Report 2017 – Annual State of the Industry – IFPI, Music Business Worldwide, Revista Forbes.

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Grabadora Análoga MCI JH24 - Ingeson Estudios. Bogotá, Colombia.

Mi primera grabación oficial fue en el año de 1.985, cuando participé como músico en la última producción de la icónica banda colombiana Génesis, del desaparecido Humberto Monroy. La grabación se hizo en una máquina análoga Fostex de 16 canales en los estudios de William Constaín y se utilizaron los recursos tecnológicos más importantes de la época. Fui invitado a grabar las pistas de piano y sintetizador en todos los temas, y aparte de ser una maravillosa experiencia musical, fue mi entrada definitiva en el mundo de la producción musical.


Grabar con tecnología análoga era un reto, no solo para los ingenieros de grabación, sino también para los músicos. El margen de error era muy corto, el control de ruido en la cinta era extremo, con filtros externos para controlar el hiss proveniente de la cinta. Las máquinas debían estar perfectamente calibradas y alineadas, con los motores servo controlados funcionando al 100%. Recuerdo que los estudios de grabación tenían su propio departamento de servicio técnico, pues las fallas mecánicas y electrónicas en los diferentes dispositivos eran usuales por el uso continuo de las máquinas en largas sesiones de grabación.


De esta manera, durante los siguientes 15 años participé en casi 50 producciones más hasta finales de los años 90, cuando los legendarios estudios Ingesón todavía conservaban las maravillosas grabadoras y consolas MCI de la serie JH.  La grabación análoga desapareció en nuestro medio no sólo por el advenimiento exitoso de la tecnología digital hacia finales de los 80, sino también por la falta de recursos humanos y empresas especializadas en insumos para la industria análoga, que por ausencia total de demanda simplemente desaparecieron.


La tecnología digital se convirtió para nosotros entonces en un descubrimiento mágico. El molesto ruido simplemente ya no existía, y la maravillosa posibilidad de editar, copiar, pegar, alargar, acortar y duplicar el audio capturado era como haber descubierto el paraíso. La industria musical digital desplazó a las grandes marcas análogas. MCI, Otari, Quantegy, Harrison, Oberheim, Teac y Fostex fueron algunas de las marcas que desaparecieron para dar paso a la gran industria japonesa como Korg, Sony, Yamaha, Roland, y las empresas con mano de obra china como Behringer, Samson y Taskstar, entre muchas otras. Esta industria digital nos hizo creer, con un manejo publicitario brillante, que el sonido análogo era cosa del pasado y que el futuro de la producción musical ya estaba en nuestras manos.


Compresor Dbx 160 - Ingeson Estudios.

Es curioso e irónico, pero casi 30 años después de haber dejado la grabación análoga a un lado, los fabricantes de software especializado en audio y música nos ofrecen día a día simuladores de máquinas análogas para instalar en nuestros sistemas de DAW (Digital Audio Workstation). Compresores simulando el legendario DBX 160, Ecualizadores similares al Pultec EQH2, Excitadores Aurales como el Aphex, instrumentos virtuales como el maravilloso Hammond B3 o el Rhodes Mark 2, en una especie de mercado nostálgico tratando de simular las bondades y maravillas de los procesadores y equipos análogos. Y eso es exactamente lo que es: una simulación.


Rack de procesos análogos - Ingeson Estudios.

He tenido la oportunidad de probar en mi estudio todas esas maravillas análogas creadas en los años 60 versus los simuladores o plugins que nos ofrece la industria de hoy. Partamos de la premisa de que en la grabación análoga se almacena, procesa y reproduce el audio gracias a circuitos electrónicos y tubos, lo que hace que este suene mas vivo, impactante y ¨caliente¨. Un plugin es un simulador que procesa un flujo de números binarios a través de los conversores de una tarjeta de audio, cuyo resultado es una señal sin presencia, sin color y mas ¨frío¨. Prueba de esto es la gran popularidad de los preamps análogos que utilizan la mayoría de estudios hoy en día para “calentar” la señal, es decir, obtener un resultado más confiable en la captura.


No hay que desconocer las grandes bondades de la grabación digital. La pérdida nula de calidad al hacer copias sucesivas es una de ellas. En la grabación análoga, cada vez que hacemos este procedimiento perdemos calidad y la degradación de la muestra original es irremediable.


Teniendo en cuenta todo lo anterior, el escenario ideal en un estudio moderno sería tener un sistema de grabación híbrido, donde pudiésemos capturar y procesar la señal de audio en medios análogos, para luego hacer un muestreo en la mejor calidad posible y aprovechar las bondades de la edición y automatización en un medio digital en alta definición.



Volver a los tiempos de la grabación análoga sería el escenario perfecto, pero dudo mucho que las nuevas generaciones estén preparadas para todos los retos y dificultades que eso implica: Ingenieros de sonido con impecable preparación técnica y artística, y músicos de sesión de primera clase, algo que por estas épocas escasea bastante, debido a algunos artilugios modernos como el autotune y la posibilidad de copiar y pegar en un sistema digital.


Javier Martínez Maya

Berklee College of Music

The Liverpool Institute for Performing Arts

Director Arte Nova Music Lab

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Actualizado: 14 abr 2018

En uno de los capítulos de mi libro La Música y el Arte de la Grabación, escrito en 1999, destacaba la importancia de conocer las más importantes grabaciones de la historia como parte de un entrenamiento auditivo previo a cualquier actividad en el estudio.


En mis clases de Mezcla, los estudiantes deben realizar una lista de referencia de sus temas preferidos, como su “banda sonora” histórica, y posteriormente exponer ante sus compañeros las razones de su preferencia por esas canciones. Este ejercicio obliga a los estudiantes a cuestionarse mas allá del gusto musical, cual es la razón sonora (volumen, panorama, efectos de sonido, etc,) por la cual prefieren un tema musical sobre otro.


Una de las maneras más sencillas y prácticas para tratar de lograr un buen sonido es escuchar y analizar detenidamente buenas grabaciones, intuyendo los paneos, pre-mezclas, tipos de reverberación, monto de compresión, etc. Este primer ejercicio es lo que en audio y producción musical se denomina comúnmente audición crítica.


Aunque es obvio que muchas de las mejores producciones de la historia fueron hechas en estudios de grabación formidables, la tecnología digital de hoy nos permite igualar y mejorar de cierta manera algunas técnicas usadas hace 35 años o más, aunque no olvidemos que el factor humano (músicos, ingeniero y productor) es la mitad del resultado de una buena grabación. Leyendo lo que sigue, el lector se dará cuenta que estas grabaciones son el resultado de innumerables experimentos que hoy en día son procedimientos normales en la industria de la música. A continuación haré un resumen de las 3 mejores grabaciones de todos los tiempos y sus aportes, según votación de www.eqmag.com y otras revistas especializadas, como ejercicio preliminar de audición crítica:


Sgt. Pepper‘s Lonely Hearts Club Band (1967) The Beatles


Una verdadera pieza maestra de la grabación, sin duda la mejor de la historia.


Muchos ingenieros de hoy todavía se preguntan como hicieron Geoff Emerick y George Martin para lograr este sonido con sólo 4 canales análogos. Pruebe hacer hoy en día lo mismo en 32 canales digitales con todos los recursos de su estudio y se llevará una sorpresa. Para los Beatles, el estudio de grabación fue usado como un instrumento más mientras George Martin supervisaba todos los procedimientos.


Muchos efectos de sonido y recursos de grabación que usamos hoy en día fueron inventados en esta colosal producción. La sincronización, el mellotrón, el delay, el rev cymbal, las pre-mezclas y los overdubing, entre otros, fueron los recursos técnicos que resultaron de más de seis meses de trabajo continuo en los estudios Abbey Road de Londres.

Dark Side of the Moon (1973) Pink Floyd


Dark Side of The Moon fue grabada por Alan Parson en los estudios Abbey Road de Londres en una máquina de 16 canales en dos pulgadas. Parson actuó en este proyecto de principio a fin, siendo una de sus primeras grabaciones completas.


Esta grabación presenta, entre muchas, dos innovaciones interesantes. La primera: Los efectos de la máquina monedera de Money se grabó a 1/4 de nota de velocidad, y luego tuvo que ser editada al ritmo original de la canción, que es 7/4. La segunda y más sorprendente: si usted tiene una grabadora digital, como un ADAT o una Tascam D88, encontrará que puede hacer delay o retardo entre canales con sólo oprimir un botón. Pues en Dark Side of the Moon se hizo lo mismo, pero con varias grabadoras funcionando al tiempo y en varios estudios. Uno no se puede imaginar varios estudios alineados simultáneamente para lograr delays, reverberaciones y plates para una mezcla. Puede escuchar el resultado final en Us and Them.


Nigthfly (1982) Donald Fagen

Grabado cuando la tecnología digital multicanal todavía estaba en pañales, el álbum Nigthfly de Donald Fagen es considerado por muchos ingenieros y productores como la producción de mejor sonido de todos los tiempos. En efecto, en muchas escuelas de ingeniería de sonido, Nigthfly es el favorito para evaluar los equipos de audio en general. Grabado en una máquina digital 3M de 32 canales y mezclado en una 3M digital de 4 canales, Nigthfly fue producido por Gary Katz, grabado por Elliot Scheiner y mezclado por Roger Nichols.


Nigthfly fue mezclado y ensamblado en dos máquinas 3M de cuatro canales. Es además la primera grabación en la cual se usó un drum machine: Wendel II de Roger Nicholls (incluso anterior al Linn Drum); Wendell II fue también la primera grabadora en disco duro. Tenga en cuenta que la tecnología MIDI aún no existía.


Es muy importante, en estos tiempos donde la producción musical se encuentra al alcance de la mano por cuenta de la tecnología de bolsillo, que el estudiante de audio, producción o cualquier rama afín a la industria, haga un ejercicio retrospectivo y conozca cuál fue el camino previamente recorrido por aquellos pioneros y cuál fue su aporte histórico.


Javier Martínez Maya

Berklee College of Music

Liverpool Institute for Performing Arts

Director Arte Nova Music Lab

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